La Catedral, ícono de Capital, cumplió 40 años de historia.

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El intendente Emilio Baistrocchi asistió

a la misa conmemorativa de este edificio arquitectónico, símbolo de la reconstrucción de San Juan.

Este 16 de diciembre la Catedral San Juan Bautista cumplió 40 años desde el estreno del nuevo edificio, luego que el terremoto de 1944 destruyera la construcción jesuítica.
Con ese motivo se ofició una misa a la que asistió el intendente Municipal de la Capital, Emilio Baistrocchi. Lo acompañaron el presidente del Concejo Deliberante, Ariel Palma y la Secretaria de Cultura, Sandra Barceló. También asistieron, la Secretaria de Gobierno y Justicia, Nerina Eusebi, y la directora de ONG y Culto, Liliana Olguín, entre otros funcionarios municipales.
El oficio religioso estuvo a cargo del Arzobispo de San Juan de Cuyo, Monseñor Jorge Lozano, quien estuvo acompañado del Cura Párroco, Ricardo Doña y el Vicario Andrés Riveros.

La celebración tuvo un atractivo artístico particular con la presencia del Coro Vocacional de la Universidad Nacional de San Juan, dirigido por el profesor José Domingo Petracchini.
En la oportunidad, se presentaron las reliquias del Cura Brochero y de Monseñor Angelleri. Estás estarán presentes para la contemplación de todos los fieles.

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Todo este acervo de historia de San Juan y sus costumbres es parte de la acción cultural y turística que el intendente Emilio Baistrocchi buscar poner en valor en su gestión; en convivencia con otros atractivos innovadores.

La Iglesia Catedral de San Juan, más allá de ser ponderadas institucionalmente, convoca a un gran número de visitas del turismo religioso que pasan por la Capital.

Un edificio emblema
La Catedral de San Juan pasó de ser una de las más viejas de nuestro país a una de las más modernas. Emplazada en el mismo sitio donde el terremoto de 1944 la arrasó, tiene una arquitectura sobria, de líneas sencillas y delicados toques de arte bizantino.
La primera Catedral fue construida por la Compañía de Jesús en 1712. Esta se originó como templo de San José. Pero luego del fenómeno telúrico que cambió la faz de San Juan, ocurrió la transformación de la Catedral.
Por iniciativa del gobierno nacional, toda la ciudad fue reconstruida. Incluso los edificios que podían recuperarse fueron demolidos y construidos con mejores materiales. La nueva edificación fue inaugurada el 16 de diciembre de 1979, diseñada por el arquitecto Daniel Ramos Correas.
La nueva estética incluyó materiales provinciales como la laja, a ambos lados de la fachada principal. El atrio cuenta con peldaños de mármol travertino con dos descansos.
El interior de este templo de San Juan impresiona por su sencillez y sobriedad. La nave central está separada de dos naves laterales por doce columnas a cada lado. Al final del amplio pasillo central se ubica el altar mayor, la cátedra arzobispal y los sillones del coro canónigo. A la derecha está la Capilla del Santísimo.
La sofisticación se encuentra en algunos detalles, como el Portal de bronce labrado en Faenza (Italia) con bajorrelieves de Santa Rosa de Lima, San Luis Rey de Francia, el apóstol Santiago, Santa Ana y varios escudos y emblemas.
Asimismo, en el fondo del imponente altar se yergue el Cristo de ojos abiertos, símbolo d ela vida eterna en el arte de bizanzio, rodeado por 64 estrellas que representan a los países católicos. Fue una obra en duraluminio del escultor italiano Angelo Bianchini.
La cripta es otro de los espacios con gran atractivo para turistas. Ubicada en el subsuelo. Allí se encuentran los monumentos funerarios de Fray Justo Santa María de Oro y de algunos obispos. En la parte posterior se encuentra un altar privado de forma circular, delimitado por una pantalla de madera lustrada. En cuanto a la luz natural, proveniente de una banderola a nivel de la vereda, sólo entra de modo difuso por el costado Sur de la Cripta.
Acompaña a la catedral el icónico Campanil, de 5 metros de lado y 33 de altura (51 metros, si se cuenta la pirámide), revestido en ladrillo cerámico rojo. Esta parte contiene las escaleras y el ascensor que llevan al mirador de la parte superior. El reloj y los sones que da cada 15 minutos acompañan la vida cotidiana de la ciudad.