EDUARDO BENAVIDEZ: Abogado, escritor y fotógrafo; “Un ser muy particular y de una vida de la misma manera”.📷📖📚👈

0
145

-∑dûaΓdo βen∧vidΕz-

Visitó Radio Municipal Ullúm, el programa “No le busqués la quinta pata al gato porque no se la vas a encontrar”, programa avalado por el ENACOM, hecho por la productora de contenidos “La aurora” de la biblioteca popular  Luis Solera, nada más y nada menos que  junto a la dramaturga, excepcional y  exquisita Susana Lage (a quien más adelante entrevistaremos), ambos con una lucidez increíble, donde se pudo escuchar lo que decían en ese programa. 

Escritor con premios, “un intelectual” extravagante y sofisticado, premios en escritura y fotografía, ha logrado grandes obras como “la foto a “Luis Fernández Mota”, obra “deslumbrante”, “única” arte puro que logró en dos o tres tomas, foto que recorrió el país.

Es sanjuanino, un “valor” inigualable, aparte personalmente es directamente proporcional a su obra, la persona es igual a su obra, queda poco ya que decir de esta gran persona hablamos de Eduardo Benavidez.

Con Uds…… 

Eduardo Benavidez

DIARIO

  1. Como fue tu infancia en el campo?

EDUARDO

-Nací en una finca de mi viejo en 25 de Mayo. Había sido comprada en 1920 por mi abuelo, que se la vendió a mi padre, al principio eran terrenos absolutamente incultos y con mucho salitre. Calle 1 esq.  Enfermera Medina. En realidad, me gusta pensar que nací ahí, pese a que el nacimiento “oficial” fue en la ciudad de San Juan, en la Clínica del Dr. Isidro López. Mi madre vino a San Juan a esa clínica, y creo que allí nacimos los cuatro hermanos. Luego de unos días, mi madre retornó a la finca, con el nuevo bebé. La finca era grande, era una “manzana de campo”, es decir, un cuadrado de aproximadamente 10 cuadras por lado, a lo que habría que restar la distancia del alambrado hasta el terreno público. Hablo de cuadras españolas antiguas, de unos 129,9 metros  cada una, es decir que cada lado de la finca tenía unos 1299 metros contando desde el borde público, pues había que sumarle unos metros aparte del alambrado.

Eran unas 157 hectáreas la finca de alambrado a alambrado. Lo real es que la casa donde pasé mis primeros días estaba allí, recién construida por mi viejo, y hoy mismo, está en muy buen estado pese a sus 73 años, hermosa, amplia, típica de los finqueros de esa época, que vivían con su familia en el campo. Teníamos caballos, vacas, mulares, perros, una maravilla. Allí pasé unos primeros años muy alegres jugando, trepando árboles, montando terneros y caballos, ordeñando, tomando leche fresca, en una paz increíble…

DIARIO

  1. En tu juventud ya vislumbrabas tu presente?

EDUARDO

-No sé si lo tuve muy claro, pero la mente va marcando rumbos, y las experiencias de la realidad van modelando la ruta. Vivía como en un limbo de felicidad. Simplemente, pasaba los días como un pájaro libre. Allí tuve la visita de una vinchuca, que me contagió el Chagas en siendo bebé, y convivo con la vinchuquita hasta hoy sin mayores daños. Mucha gente de esos lugares es Chagas positivo. Un recordado médico de Buenos Aires, Marcelo Cossio, especialista en esa dolencia, me dijo que el Chagas era una enfermedad de la pobreza, por dos motivos: 1) porque las viviendas rurales o no rurales de los pobres son más fácilmente invadidas por las vinchucas, al ser más precarias y tener construcción con elementos como cañas, paja, palos, etc., que sirven de escondrijo a las vinchucas; 2) porque la gente desnutrida y con bajas defensas, en los primeros meses de la infección, resulta mucho más dañada en los tejidos del corazón, el intestino y el sistema nervioso, que los que están bien alimentados esos primeros meses, y esos primeros meses marcan buena parte del efecto a largo plazo. De paso, les digo que Marcelo Cossío fue un gran estudioso del Chagas, y de la enfermedad conocida como fiebre hemorrágica o mal de los rastrojos. Desafortunadamente, falleció hace muchos años, muy joven. Recuerdo que desde muy chico yo pensé que moriría joven, pues en aquellos años el Chagas era un “cuco”.  Por suerte, soy lo que se llama un “portador sano”, sin mayores secuelas. En resumen, me preguntaste si vislumbré mi presente, y acá estoy, muchas veces con la duda de qué sucederá.

Eduardo Benavidez

fotografía Virginia Moreno -diciembre 2018-

DIARIO

  1. Contame de estudiar Abogacía? ¿Qué te llevó a hacerlo?.

EDUARDO

-Mi viejo era gran tipo, muy querido por la gente en 25 de Mayo y luego de la ciudad de San Juan, directivo y fundador de instituciones deportivas, diputado provincial por ese Departamento. Siendo yo preadolescente, se me representó que mi padre al no haber terminado el secundario, tenía menos armas intelectuales para desempañarse como dirigente social, deportivo y político. En mi imaginario personal, yo creía que le hubiera venido bien ser abogado, y eso me llevó a estudiar abogacía, tal vez como un acto de reparación simbólica hacia mi querido padre. A la vez, mi formación daba para eso, y porque siempre me gustó colaborar con los demás para que puedan resolver problemas y vivir mejor.  Además, la abogacía se mueve en el mundo de la palabra, de la escritura, de los significados, y en eso, desde pequeño, me siento muy a gusto. Fui gran lector, y escribo cuentos y poemas. La abogacía me ha permitido conocer lugares y gente, y soy de los que se toma la profesión como un servicio, no simplemente como modo de ganar plata. Muchas veces he asesorado y defendido a gente sin recursos, y hasta he puesto dinero de mi bolsillo. Pero parece que hay una especie de “ley de compensaciones”: lo que no le cobraste a alguien necesitado, te lo paga un pudiente.  He podido especializarme en Derecho Internacional Privado, que, para decirlo con simpleza, es una rama que abarca todo el derecho privado en general (comercial, civil, etc.), y que tiene por finalidad que se puedan solucionar casos donde hay, por lo menos, un elemento extranjero: nacionalidad, domicilio, lugar de radicación de los bienes, lugar de celebración o ejecución del contrato, etc.. Al Derecho Internacional Privado se lo llama Derecho del Peregrino, o Derecho de la Tolerancia (tolerancia y respeto o inclusión de los elementos extranjeros de un caso), es una disciplina que nace con un viejo maestro del derecho, llamado Francesco Accursio, del S. XII y XIII, que escribió una obra llamada Glosa Magna, donde plantea el principal interrogante: “El Juez de Parma, qué ley le aplica al peregrino que viene de Módena?”, el juez de un distrito , provincia o país, debe respetar los elementos extranjeros? Se habla, a partir de ahí, de la protección de los inmigrantes, en las resoluciones judiciales. Tuve la suerte de tener de profesor en la Universidad, en Buenos aires, a un maestro del derecho como el Prof. Werner Goldschmidt –alemán nacionalizado argentino-, que fue internacionalmente muy conocido y respetado, en esa rama del derecho. Hice también una diplomatura en Relaciones Económicas Internacionales. Estos estudios me permitieron realizar presentaciones judiciales en lugares tan “raros” para un abogado, como la Corte Suprema del Estado de New York, España, Uruguay, Luxemburgo y otros países. Fui asesor en el Consejo de la Magistratura de la Nación y durante 8 años realicé el control y gestión judicial de todos los casos que tenía SOMISA en los tribunales de Ciudad de Buenos Aires, y provincias.

DIARIO

  1. Estudiando abogacía, de donde salió estudiar fotografía y te acercaste a las letras?.

EDUARDO

-La fotografía, creo, me viene por el lado de mi madre, que siempre nos hacía fotos con una vieja máquina “de cajón”, formato 6×9, y las hacía revelar y ampliar en algún labo como el de los Volpiansky, frente a la Plaza 25 de San Juan, y armaba lindos álbumes para la familia. En algún momento me fui interesando en estudiar el proceso, a fondo, y comencé a practicarlo durante mi vida en Buenos Aires, en los años 70/80. Luego fui estudiando a fondo la fotografía, con sus referentes mundiales, los procesos químicos, etc.. Estudié la metodología de Ansel Adams y otros grandes maestros. Tuve buenos profesores en Buenos Aires (Bonfill, Otero, Morilla, González Casanueva, cursos en el Fotoclub Buenos Aires, el Fotoclub Argentino, etc.) y en Mendoza, años después, hice talleres con Daniel Barraco y otros profesores. Encima, soy también autodidacta, tengo una amplia biblioteca de fotografía, y libros con obras de varios maestros, como el sanjuanino Oscar Pintor, de quien admiro su mirada y su estilo.

Durante unos 25 años hice intensivamente laboratorio fotográfico. Llegué a armar en mi casa un labo con los mejores elementos y equipos, me pasaba horas y horas revelando y ampliando, sin dejar de lado mi profesión de abogado. Di talleres a gente joven de San Juan. Hace algo más de un año le doné todo el laboratorio a un apasionado fotógrafo del sur, de Comodoro Rivadavia, que se vino en una camioneta haciendo dos días y medio de viaje, y otros dos y medio de vuelta, y se lo llevó completo y actualmente lo tiene en uso. Ahora estoy de lleno con la fotografía digital. Mis trabajos en fotografía analógica han recibido distinciones, y algunos están circulando en libros por varios lados.

Al asomarme a la fotografía digital, comencé con una pequeña cámara de bolsillo de buena performance, que me permitía hacer tomas en cualquier lugar de una ciudad, por ejemplo, captando escenas espontáneas, sin que la gente y los sujetos a fotografiar, noten que los estoy captando. Con esa cámara he logrado muy buenos registros en la parte técnica, y luego proceso las imágenes en la computadora. Después fui pasando a modelos actualizados de la misma cámara, hasta que, al mismo tiempo, ahora hago trabajos con una cámara profesional de cuadro completo, pero sin dejar la de bolsillo, que es muy agradable para usarla y efectiva en los resultados. Mis trabajos digitales fueron seleccionados varias veces para el Festival Nacional de la Luz, que es el evento fotográfico más importante de Argentina.

En cuanto a las letras, me nace muy temprano, desde primer grado, cuando ya escribía cuentos y alguna que otra poesía. Recuerdo a mi gran maestra Catalina Fanny Lazo, a quien le he dedicado varios poemas. Mi madre, gran maestra también, nos inculcó la lectura, y desde pequeños, en la casa de la finca, nos leía cuentos y novelas, y nos hacía leer en voz alta para que disfrutemos entre los hermanos, novelas de aventuras como Robinson Crusoe, El Conde de Montecristo, Corazón de Edmundo De Amicis, algunas de Salgari, etc.. Me fui a vivir a Buenos Aires a los 23 años. En 1983, con los gritos de libertad a raíz de la vuelta de la democracia, estalló un boom de talleres artísticos. La literatura no estuvo al costado de ese boom artístico y político, y por todos lados había talleres literarios. Aproveché, me atrajo mucho toda esa movida. Hice talleres de narrativa con Orfilia Ponieman, Silvia Plager, Héctor Lastra, algunas charlas con Antonio di Benedetto. Con Abelardo Castillo hice un taller de varios meses y llegué a conocerlo bastante. Fue un gran apasionado por la literatura, para mi modo de ver era mejor conversador que escritor (pese a su gran fama), y transmitía su pasión, eso era lo mejor que tenía, y es mucho.

DIARIO

  1. ¿En las letras ganaste premios?.

EDUARDO.

Sí, desde chico tuve premios. El más importante para mí fue el primer premio de narrativa breve de la Universidad de Belgrano, con un cuento de cinco carillas llamado “Ciudad del hambre”, que relata una gran aventura de navegantes en el Estrecho de Magallanes, en el S. XVII. Con centro en la actual población llamada Puerto Hambre, y final en Valparaíso.

Para escribir, según los entendidos, es importante leer, leer mucho. Y yo le agrego: y tener una vida rica en experiencias.  En ese aspecto, he tenido una intensa vida con experiencias como plomero, albañil o camionero. En los años 1968 al 1970 dejé de lado los estudios de abogacía, para volver a San Juan a colaborar con mi familia en la finca de 25 de Mayo. Realicé miles de kilómetros con un camioncito Bedford, recorrí todo el sur y este de San Juan, repartiendo vino en damajuanas, acarreando uva en la cosecha, cargas generales, mudanzas, y además hice fletes a lugares como Mina Aguilar en Jujuy, al Mercado de Abasto de Buenos Aires, Mercado de Beccar, Córdoba, Catamarca, Rosario, Tucumán, etc., me parece a mí mismo increíble haber hecho cosas así, llevar cebolla, uva, papas…. Qué experiencias! Eso se vuelca hacia adentro de uno, y luego lo llevás hacia afuera con la literatura: según decía Borges, toda literatura necesita de una épica, de una historia basada en cosas difíciles de afrontar, de un héroe que vence dificultades.

DIARIO

  1. En fotografía que era lo más apasionante, el revelado o la foto, su composición?.

EDUARDO.

-Todo. Es como una travesía donde cada paso es agradable y fructífero, aunque a veces no te satisfagan los resultados. Volvés a empezar, y todo bien otra vez. Horas de calle en las tomas. Horas de laboratorio, días enteros, y ahora ante la computadora.

DIARIO

  1. Como lograste esa foto al ceramista Albardonero, esa foto es arte puro, que más podés decirme de ese momento?

EDUARDO.

-Hice la toma con muchas pilas, porque a Luis Fernández Motta lo conozco y es mi amigo. Pero como todas las mejores fotos que me ha tocado hacer, a Luis apenas le hice dos o tres tomas. Era un lugar de Albardón donde él tenía su taller lleno de barro, como todo ceramista. Allá me fui con una adorable Mamiya C-330-f, de formato 6×6, con un trípode, y le dije, che Luis, ponete ahí sobre  el barro y mírame. Hice esos pocos disparos y me di cuenta de que había logrado algo bueno, porque él estaba muy enchufado y transmitía energía. Luego, el revelado del negativo fue muy cuidadoso, y más aún, la ampliación sobre papel de alta calidad, con un procedimiento químico muy detallado y controlado, con pautas de calidad de archivo, para que la foto dure 100 años o más intacta, sin desviaciones de nitidez ni color, etc.. Esa foto ha estado dando vueltas por muchos museos y exposiciones de Argentina, y está publicada en varios libros.

DIARIO

  1. ¿Por qué la gente es cíclica, al menos aquí va por un gobierno malo, que destruye todo y vuelve a uno salvador como el Kirchnerismo?

EDUARDO.

-Porque muchos están colonizados por doctrinas individualistas neoliberales, y no recuerdan que somos parte de una sociedad. Solamente cuando les comienza a ir mal, cuando los afectan problemas graves como los que dejó el neoliberalismo macrista, solamente ahí, retroceden un poco y votan por otros candidatos. Peor aún, a veces pasan cuatro años de peor en peor, y recién al final parecen despertarse. Pero hay un núcleo duro que ni así retrocede, siguen votando a quien perjudica al conjunto de la sociedad. Esos votantes se miran el ombligo y no al país como una sociedad que debe actuar por el bien común. Necesitamos seguir luchando por hacer entenderles   estas cosas.

DIARIO

  1. Que es ser gorila? Los mismos que odiaban a Evita odian hoy a Cristina?

EDUARDO.

-Tal cual. Ser gorila es una de las formas argentinas del odio y el desprecio. No sólo por Evita y Cristina. Por el prójimo. Es creer que despreciando “al de abajo” y tratando de imitar “al de arriba”, está todo solucionado. Siempre le digo a los gorilas -que tanto despotrican contra el justicialismo- que comiencen a pensar que ser gorila es no entender la solidaridad ni la realidad del bien común. Los humanos nos desarrollamos en sociedad, ya sabemos que un sabio dijo que “el hombre es un animal social”. Sin esa concepción, las sociedades se vuelven egoístas y personalistas, es decir gorilas, en nuestro caso. Más aún, estimo que ni siquiera hace falta ser justicialista para entenderlo: ya está en fuentes tan antiguas como la biblia.

DIARIO

  1. Los medios de comunicación deben cambiar o la forma de comunicar, algo los debe regir o no?.

EDUARDO.

-Los medios de comunicación son EL PODER. O su agente y representante servicial, e interesado también en la ganancia propia. No espero muchos cambios, por lo menos, no si -al menos- no se aplica una buena ley de comunicación audiovisual que evite la impresionante concentración de medios que hay en la Argentina, alrededor de un 85% de penetración en el público, en manos del grupo que ya conocemos, y sus aliados. Esa lucha no pudo ser ganada en su oportunidad, y por eso debemos insistir en ella.

DIARIO

  1. Va a cambiar la justicia en este país?.

EDUARDO.

-Pasa lo mismo o algo parecido que con los medios de comunicación, o peor. La justicia, habitualmente, representa y defiende al poder. El poder real está por encima del Poder Judicial y de los medios de comunicación. Al poder real solamente le interesa la ganancia, los negocios financieros, la fuga de divisas, etc., ya lo hemos visto. Solamente una acción popular certera, con previa toma de conciencia, puede contrarrestar ese fenómeno. Hemos  visto cuatro años de lawfare, es decir con una justicia en la función de acosar a opositores, para favorecer a focos de poder concentrado. Solamente el campo popular puede revertir este estado de cosas, pero no es suficiente con decirlo, hay que realizarlo.

GALERIA DE FOTOS: 

Eduardo Benavidez

“HOMENAJE AL GRIS”: negativo de 1984, tomado a mi hijo Manuel en una estación de ferrocarril abandonada, en la zona de Matagusanos, frente al Dique de Ullúm. Película infrarroja Kodak HIE, que otorga mucho grano (como piedritas, en la imagen) y gran escala tonal a la copia final. Usé todos los procedimientos de laboratorio para acrecentar esa sensación de ambiente imaginario.

Eduardo Benavidez

“EL CRÁNEO TRANSPARENTE”: Toma realizada con una pequeña cámara digital de bolsillo, en una vidriera de París, 2013. El cráneo era inmenso, hecho con materiales muy impresionantes por su brillo y colorido. Los “ojos” no son otra cosa que el reflejo de unos faros colgantes, de la galería externa al local de la vidriera. Copia impresa en plotter de alta calidad, en Buenos Aires.

Eduardo Benavidez

“ILEGNA, NINFA DE BURANO“: Toma con cámara digital de bolsillo, en un comercio de arte en Burano (frente a Murano), cerca de Venecia, Italia, 2013. Apenas le hice un par de disparos, me pareció de entrada que ese rostro lo decía todo. Copia impresa en plotter de alta calidad en Buenos Aires.

Eduardo Benavidez

“GRAN CANYENGUE FLORENTINO A LA MOZZARELLA”: toma realizada con cámara digital de bolsillo, 2013, en la Piazza della Signoria, Florencia, Italia. El parroquiano entraba a un antiguo bar tan florentino como él mismo, y no se privó de hacerme la seña con la mano, cuando notó que lo estaba por fotografiar. Parecía un porteño arrabalero, genial el tano. Hay un evidente parecido en la forma de vestir y en la gestualidad. Copia impresa en plotter de alta calidad en Buenos Aires.

 

Eduardo Benavidez

“GRAN MICHIFUZ VENECIANO”: en Venecia hay unas vidrieras con objetos de arte geniales. Toma digital, impresión en plotter de alta calidad en Buenos Aires.

Eduardo Benavidez

“MIRADAS ORTIBAS EN PIAZZA DELLA SIGNORIA”: 2013, dos vigilantes atentos a los desplazamientos de los turistas en ese histórico lugar. Toma digital, impresión en plotter de alta calidad en Buenos Aires.

 

Eduardo Benavidez

“GRAN SACRIFICIO CEREMONIAL EN UN MERCADO”: 2013, toma realizada con cámara digital de bolsillo, en un mercado de Florencia.  Toma digital, impresión en plotter de alta calidad en Buenos Aires.

OBRA MAESTRA AL ARTÍSTA PLÁSTICO ALBARDONERO LUIS FERNANDEZ MOTA.

Eduardo Benavidez

“LUIS FERNANDEZ MOTTA, ceramista”

Comentarios:

Soy amigo de Luis, gran artesano de la cerámica. Lo conocí en los años 90, si no recuerdo mal. Poco tiempo después, hice una serie de fotos analógicas basadas en el retrato directo y con luz natural, de gente fuera de lo común. Uno de ellos, un taxista de apellido Liquitay, un obrero de viña llamado Challez, y así. Hablé con Luis Fernández M. y le pregunté dónde podía fotografiarlo “manos a la obra”. Fui a su taller de Albardón, le hice unas poquitas tomas, y resultó esta imagen, que ha sido publicada en varios libros de fotografía, y formó parte de exposiciones en lugares como el Centro Cultural Recoleta. Veo en esa foto una escena del compromiso con los materiales (artesanía) y de la visión trascendente (arte) de Luis. La toma fue con una cámara de rollo 120, en formato 6×6. El proceso del negativo y la ampliación fueron realizados con los mejores estándares técnicos de la época, con virado final en virador Nelson “gold toner”, al cloruro de oro, lo que le confiere estabilidad a la imagen por decenas de años, y ese leve tono marrón. Es una de mis fotos preferidas.

 

BIOGRAFÍA:

Eduardo Benavidez: Abogado – Univ. Católica Arg. de Buenos Aires (1986). 72 años.
Diplomado en Relaciones Económicas Internacionales. Especializado en Derecho Internacional Privado y Derecho Civil. Recursos ordinarios y extraordinarios.

Fotografía: estudió en el Fotoclub Buenos Aires y con los maestros Otero, Bonfill y González Casanueva, entre otros. Diversas exposiciones y muestras en San Juan, Buenos Aires y otras partes del país.

Participó varias veces del Festival Nacional de la Luz
Literatura: talleres con Silvia Plager, Héctor Lastra y Abelardo Castillo.

Primer premio en cuento corto de la Univ. de Belgrano, 1985. Otros premios. Primer premio Concurso Nuevo Diario, 1985, poesía.
Eduardo Benavidez: Primer premio concurso La Tradición en la vida nacional, 1965 (ensayo)