CARTA ABIERTA “De médico del Marcial Quiroga”. “Voy a la guerra”

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Esta carta escribió Carlos W. Tejada, (hijo) que su padre fuera director del Rawsom durante varios años, este médico es de profesión, es un “MÉDICO” con mayúsculas, vive para lo que hace, ama su trabajo, tiene empatía por los demás y todos sus pacientes lo adoran, tiene todas las características “del búen médico”, o casi “del mejor”  y para no exagerar,  o mejor dicho, es “de los mejores médicos” “de los que ya no hay”.

Trabajó mucho años en Ullum, donde vivió su padre  y donde es oriundo, y está casi toda la familia de Carlos Padre, también carismático y este su hijo o como lo llaman sus conocidos y algunos de sus pacientes (juniors) es un “medicazo” es super,  tanto, tanto, que “ya no vienen de su especie”, no quedan. Hoy ante la poca empatía de aquellos que se ven en las calles, o aquellos que violan la cuarentena, deberías leerla y comenzar a pensar en los demás, pensá un poco, hacelo por los niños, los abuelos,  a alguien tenés  que puede morir por el COVID-19. 

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CARTA ABIERTA DE UN MÉDICO SANJUANINO.

“Nunca imaginé que sentía un soldado antes de ir a la guerra, no sé, nunca se me ocurrió y eso que me considero empático con distintas situaciones. Pero con esa, nunca. Hasta hoy.
Estoy en casa, sin poder dormir pensando muchas cosas a la vez y en ninguna; por momentos mis pensamientos son de  preocupación, por momentos de euforia, de bronca, de temor y también esperanza, en otros, en blanco, pero no ese blanco genuino, si no ese blanco de miles de cosas juntas que no suman nada.
Hoy me dijeron que estaba distraído, en las nubes, cómo abducido, que no escuchaba, pero yo también vi sus rostros y no eran los mismos, se les notaba, aunque no quisieran, la preocupación y la angustia.
Y ahora pienso, es que estamos en Guerra, debe ser normal que esté distraído y ellos preocupados. El mundo está en guerra, contra un mismo enemigo, tenáz, rápido, invisible, que mata al débil y aísla al fuerte, dejando naciones a sus pies, rompiendo fronteras. 
Ese enemigo llegó a mí país, a mí patria, mí Argentina, todavía no tocó nuestra puerta, pero sabemos que está, aunque no de la cara; entonces, vuelvo a lo que me tiene acá y no me deja dormir, cierro los ojos y escucho ese pensamiento que me golpea diciendo, -mañana guardia en el hospital-, puta, voy a la guerra, al frente, a la trinchera y recién ahora entiendo que no es miedo a morir, soy el fuerte, el que sobrevive esta mierda, es el miedo a volver a casa y no volver solo lo que me desvela, exponiendo mi familia, los que inocentes y aislados me esperan, infinitas veces más importantes que mí vida. 
Soy un soldado en esta guerra, pero distinto, en una guerra distinta, porque estoy seguro que sería más fácil morir en batalla, que vivir con la idea de que fui yo, quien trajo a casa el enemigo. 
Mis pensamientos se aclaran.
Ya voy apagando mí cigarrillo, se hace tarde y se avecina un largo día, pero a pesar de mis temores, de mis conflictos, de mí dificultad para conciliar el sueño, mañana estaré listo para dar batalla, por vos, por mí, por todos, porque estoy orgulloso de ser  parte del personal de salud que está en la trinchera.
Pero salir adelante de esto depende de todos, para que quede claro, depende más de VOS, que de mí, aunque yo esté en el frente, SÍ, DE VOS! AYUDAME, QUEDATE EN CASA, AYUDATE, QUEDATE EN CASA, dejame dar cada batalla con la esperanza de ganar esta guerra, déjame volver a casa con la esperanza de volver SOLO.

                             Tejada Ordóñez Carlos W
Médico del Servicio de Urgencias Hosp. Dr. M. V. Quiroga”.

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